Si alguna vez has tratado de implementar afirmaciones positivas para mejorar tu bienestar emocional, probablemente has notado que tu cerebro inmediatamente nota las frases que no se sienten ciertas para ti. Esas frases, aunque suenen muy bonitas, te generan una sensación de disonancia porque realmente no las has experimentado en carne propia.
Eso se debe a que nuestro cerebro ordena y asocia la información nueva con información del pasado, algo así como un check con tu propia realidad previamente experimentada. Cuando algo no encaja, rebota. Como si no encontrara un lugar en tu mente donde acomodarse, donde encajar para darle sentido a eventos del pasado y del presente.
¿Cómo convencernos entonces de que las cosas pueden ir mejor cuando ya notamos que nuestros pensamientos catastróficos están constantemente bloqueando nuestros avances? Cuando el «no voy a poder», «no soy suficientemente buena en eso», pesa y te frena.
ENCUENTRA LA EVIDENCIA EN TU PASADO.
Tal vez suene contradictorio, pero una forma efectiva de avanzar hacia nuevas experiencias, puede estar escondida en el analizar tu pasado. Pero ojo, no para buscar a los culpables de todos tus males, sino para poner énfasis en mapear tu propio crecimiento personal. Suena tal vez sencillo, veamos cómo hacerlo.
Haz una lista de tareas que antes te parecían difíciles o incluso imposibles, y ahora ya no lo son. Puedes irte tan atrás como consideres necesario (a las personas con cierto grado de depresión puede dificultárseles bastante identificar aspectos positivos de su vida).
¿Tu primer día de escuela? ¿Ese examen de matemáticas? ¿Esa exposición? ¿Terminar la preparatoria? La vida está llena de retos. Desde ir al súper solos por primera vez, cruzar la calle, tus primeros proyectos laborales, aprender a manejar.
Llega el momento en que los automatizamos tanto que ya no dan tanto miedo como la primera vez, pero es importante recordarnos que no siempre fue así. Esos logros son evidencia de que tienes una característica humana maravillosa: aprender.
Permítete detenerte unos minutos en ello. En recordar que tienes una capacidad asombrosa de aprender habilidades nuevas, de crecer, de FORTALECERTE EN LO QUE PRACTIQUES. A veces adoptamos la idea errónea de que las habilidades que no desarrollamos durante la niñez ya no podremos trabajarlas (¿nunca sentiste que ya eras muy grande para esas clases de música o de baile?). Rompe con eso, observa cómo también te has desarrollado en otras áreas durante la adultez.
