Hagamos un experimento con ayuda de tu imaginación, pero necesito que pongas toda tu atención en esto.

Imagina que tomas un limón y lo cortas en dos con un cuchillo. Escurre jugo sobre la superficie. Lo llevas a tu boca y lo exprimes adentro. Sientes el líquido agrio bañando tu lengua. Detente un par de segundos pensando en esa experiencia.
¿Qué pasa con tu boca mientras imaginas esto? ¿No sientes tu boca salivar con la ilusión de lo descrito? Aunque en la vida real no estés llevando un limón a tu boca, el solo hecho de imaginarlo hace que tu cuerpo reaccione como si estuviera sucediendo.
Este es el mismo mecanismo que desencadena ataques de ansiedad en algunas personas, donde lo imaginario se engancha a pensamientos catastróficos que, al igual que con el limón, el cerebro no logra distinguir entre fantasía y realidad.
¿Te das cuenta de las implicaciones de esto? Tienes en tu cerebro una herramienta valiosísima para regular tus emociones, visualizar posibilidades, crear, interpretar y MUCHAS habilidades más.
¿Lo has estado usando a tu favor? ¿O es un área desconocida para ti que funciona de forma autónoma o, peor aún, antagónica a ti? (Sí, estoy hablando de esa voz interna que te juzga cada vez que algo no sale perfecto, que te dice que no vas a poder, que no mereces, que no perteneces, entre muchas otras cosas hirientes).
Y es que en un mundo con tantas cosas ocurriendo a nuestro alrededor, nuestra capacidad de llevar nuestra ATENCIÓN a lo que es realmente valioso para nosotros puede hacer la diferencia entre avanzar hacia ello o dejarnos llevar por las mareas externas que nos llevan a bahías ajenas y desconocidas.
Por ello, aquí te propongo tres prácticas para fortalecer tu capacidad de poner atención, y para desarrollar tu capacidad de imaginar para usarla a tu favor:
- Meditar. A mí me encanta una serie de Netflix que se llama Guía Headspace para la Meditación. Es un paso a paso excelentemente ilustrado y explicado que te guía de forma amable a través de esos terrenos plagados de prejuicios y concepciones erróneas sobre lo que es meditar. Spoiler: No, no es poner la mente en blanco una hora… Si no cuentas con Netflix, en YouTube puedes optar por el canal Encontrando el Balance en mi vida, que también cuenta con varias meditaciones bien explicadas, fáciles de seguir, de duración comprensiva (de diez a quince minutos).
La sugerencia es que te comprometas a llevar una práctica diaria para que puedas notar mejorías duraderas. Y mi sugerencia profesional: pon especial atención a cómo se siente tu cuerpo después de meditar. ¿Cómo te sientes cuando estás relajado o relajada? Graba esa sensación lo más claramente que puedas en tu memoria para que puedas recordarla y llamarla cuando estés pasando por momentos de inquietud y estrés.
2. Imagina tu lugar seguro. Esta práctica suele usarse para que la persona fortalezca su sensación de seguridad interna, sobre todo cuando ha pasado por eventos difíciles, dolorosos o traumáticos. También puede servirte para tener una pausa de relax y reconexión contigo durante la jornada laboral. Consiste en permitirte visualizar con lujo de detalle ese lugar en donde te sientas tranquila o tranquilo, puede ser un espacio en la naturaleza o en tu hogar. Es importante sostener tu atención en la visualización para que tu cuerpo alcance a relajarse y fortalezcas tu capacidad de mantener tu atención en un punto. En YouTube puedes encontrar visualizaciones guiadas.
3. Visualiza tu Mejor Versión. Te comparto este video que he creado especialmente para ti:
Más allá del panorama mágico que nos pintan muchos gurús espirituales sobre la Ley de la Atracción, la capacidad de visualizar con claridad lo que queremos, de imaginar un lugar seguro, de recordarle a nuestro cuerpo cómo se siente estar tranquila a través de una visualización, son técnicas reales que pueden ayudarte a regular tu sistema nervioso, centrarte en metas y sentir la claridad mental necesaria para actuar con productividad y propósito.
Aclaración: Imaginar no hace que las cosas sucedan mágicamente, nada reemplaza la necesidad de que hagas algo para acercarte a lo que quieres. No caigas en el error de pasar horas fantaseando sin dar pasos en la realidad. Puedes terminar frustrada pensando que no ha servido de nada. Mira las visualizaciones como un suplemento vitamínico, ayuda, pero si tus hábitos no son saludables, no hay forma en que una vitamina reemplace lo que necesita ser hecho cada día con constancia y disciplina.
Recuerda buscar ayuda profesional si sientes que la necesitas. Cuento con consultas virtuales y presenciales.
Hasta la próxima 🙂
Con cariño,
Tannia Álvarez
