

Un día cualquiera de trabajo, cuando menos piensas, de repente te das cuenta de que llevas resolviendo el mismo tipo de tareas con las mismas estrategias por meses o tal vez años. Mismo trayecto al trabajo, mismo escritorio, mismos compañeros, mismos proyectos y actividades de manera cíclica a través del año. Ya identificas cuándo son las temporadas pesadas, cuándo son las temporadas bajas. Algo se siente insípidamente predecible. Lo más emocionante es tu siguiente periodo vacacional o el siguiente viaje que te sacará de la rutina.
De repente, ves en redes sociales que alguien viaja más y más lejos de lo promedio. Que alguien estrena un carro particularmente bonito. Que alguien se ve brillando de orgullo, celebrando algún proyecto exitoso. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo logra salir de lo que parece un laberinto interminable de trabajar para pagar la tarjeta de crédito?
Cómo lo hacen es una pregunta clave, y antes del «hacer» muchas veces viene el «pensar»: ¿cómo perciben su realidad de manera que se PERMITEN hacer las cosas de forma diferente al promedio? ¿Por qué en su percepción caben oportunidades que no todos ven?
Y una pregunta dolorosa y a menudo OCULTA en el proceso de tomar decisiones: ¿Qué tuvieron que sacrificar para lograrlo? Lo que he descubierto a lo largo de mi crecimiento personal y profesional es que muchas veces ese sacrificio tiene que ver con nuestra identidad. Es decir, despedirte de una versión de ti que de pronto comienza a sentirse pequeña para dar los siguientes pasos. Esa versión de ti conformada por creencias, hábitos, compañías, contextos. Y la realidad es que esas despedidas cuestan, pero aún más difícil y lo clave: Muchas veces ni siquiera alcanzamos a darnos cuenta de las formas en que NOSOTRAS MISMAS nos estamos manteniendo estancadas.
Si te sientes así, te comparto tres preguntas poderosas para reflexionar a través del journaling (escritura terapéutica). Te ayudarán a identificar las CREENCIAS LIMITANTES que te están manteniendo estancada y a diseñar las siguientes acciones de valor para acercarte a la vida de tus sueños (los sueños no son sólo para la infancia):
1. La pregunta del «¿Y si fuera posible?»
Si supieras con absoluta certeza que no puedes fallar, ¿cómo sería tu vida dentro de 3 años? Describe un día completo en esa vida: ¿qué trabajo haces, con quién te rodeas, cómo te sientes al despertar, qué conversaciones tienes, qué has logrado?
Después de escribir esto, pregúntate: ¿Qué creencia específica me está impidiendo moverme hacia esa dirección hoy?
2. La pregunta del consejo sabio.
Imagina que una persona que amas profundamente (puede ser alguien más joven, un futuro hijo, o tu yo del futuro) viene a ti con exactamente tus mismos miedos y dudas actuales. ¿Qué le dirías? ¿Qué verdades le recordarías sobre su valor y capacidades?
Ahora reflexiona: ¿Por qué es más fácil dar este consejo a otros que dármelo a mí misma? ¿Qué dice eso sobre cómo me percibo?
3. La pregunta «Puente»
Visualiza claramente dos puntos: tu situación actual y tu objetivo deseado. Ahora imagina que necesitas construir un puente entre ambos puntos. ¿Cuáles serían los pilares de apoyo? ¿Qué habilidades necesitas desarrollar? ¿Qué recursos necesitas adquirir? ¿Qué relaciones necesitas cultivar?
Diseña un plan de acción que construya este puente un pilar a la vez. Si sientes mucha resistencia a avanzar, es probable que estés viendo las tareas como algo muy difícil o tardado de realizar (información no tan secreta: el tiempo va a pasar así lo inviertas en construir algo de valor o lo sigas invirtiendo en la vida que ya conoces). Divídelas en pasos lo más pequeños posible. Por ejemplo: si tu objetivo es escribir un libro, puedes comenzar escribiendo una oración por día. Pasos pequeños pero que te ayuden a desarrollar la confianza, el hábito y el momentum para avanzar. Práctica y constancia.
La vida que soñamos se puede construir. Con constancia, paciencia y apoyo de un profesional cuando es necesario. Pero el primer paso es permitirnos soñar, y ver con honestidad cuál es nuestro papel en ese camino.
Recuerda buscar ayuda si sientes que la requieres.
